domingo, 11 de diciembre de 2011

¿Por qué no hay más viajes a la luna? - Mario Benedetti

Cuando el bueno de Amstrong dio aquellos
pasos,todos registramos cómo se movía
tosco,pesado,en un suelo blancuzco
¿o era de piedra pómez? ¿quién se acuerda?
Durante un rato estuvo cavilando y la
escafandra o como se llamase, impedía que
viéramos sus ojos,pero juraría que su
mirada era de pereza o abulia.
Algo debió explicar a su regreso,algo
diferente al discurso de gloria que le
ordenaron pronunciar eufórico entre
medallas,flores,vítores y guirnaldas.
Algo debió decir en privado a sus jefes
algo importante,inesperado.

Verbigracia uno: cuando andaba allá,heroico,
pisando las feísimas arrugas del satélite,
imaginé que así debía ser la muerte,
es decir,el paisaje de la muerte.
O verbigracia dos: cuando estaba en selene,
paseando por la nada como un imbécil,sentí
el asco infinito de la ausencia del hombre
y me dije,qué mierda estoy haciendo aquí.
Algo así debe haber confesado a sus jefes
con su estrenada voz de robot disidente
y quizá por eso los dueños del poder
postergaron sine die los viajes a la luna.



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