sábado, 10 de diciembre de 2011

Bandoneón - Mario Benedetti

Me jode confesarlo pero la vida es
también un bandoneón. Hay quien
sostiene que lo toca Dios pero yo
estoy seguro que es Troilo, ya que
Dios apenas toca el arpa, y mal.
Fuere quien fuere, lo cierto es que
nos estira en un solo ademán purísimo
y luego nos reduce de a poco a
casi nada, y claro nos arranca
confesiones, quejas que son clamores,
vértebras de alegría, esperanzas que
vuelven como los hijos pródigos y
sobre todo,como los estribillos.

Me jode confesarlo, porque lo cierto es
que hoy en día pocos quieren ser tango,
la natural tendencia es a ser rumba o
mambo o chachachá, o merengue o bolero
o tal vez casino, en último caso valsecito
o milonga, pasodoble jamás, pero cuando
Dios o quien sea toma entre sus manos la
vida bandoneón y le sugiere que llore o
regocije, uno siente el tremendo decoro
de ser tango, y se deja cantar y ni se
acuerda que allá, espera el estuche.



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