sábado, 13 de abril de 2013

El genio de la multitud - Charles Bukowski


Hay suficiente traición y odio, violencia, necedad
en el ser humano corriente, como para abastecer
cualquier ejército o cualquier jornada. Y los mejores
asesinos son aquellos que predican en su contra. Y
los que mejor odian son aquellos que predican amor.
Y los que mejor luchan en la guerra son, al final, aquellos
que predican paz. Aquellos que hablan de Dios necesitan
a Dios. Aquellos que predican paz no tienen paz. 

Aquellos que predican amor no tienen amor. Cuidado
con los predicadores, cuidado con los que saben.
Cuidado con aquellos que están siempre leyendo libros.
Cuidado con aquellos que detestan la pobreza o están
orgullosos de ella. Cuidado con aquellos de alabanza
rápida pues necesitan que se les alabe a cambio.
Cuidado con aquellos que censuran con rapidez: tienen
miedo de lo que no conocen. Cuidado con aquellos
que buscan constantes multitudes; no son nada solos.

Cuidado con el hombre corriente, con la mujer corriente.
Cuidado con su amor. Su amor es corriente, busca
lo corriente. Pero es un genio al odiar, es lo suficientemente
genial al odiar como para matarte, como para matar a
cualquiera. Al no querer la soledad, al no entender la
soledad intentarán destruir cualquier cosa que difiera
de lo suyo. Al no ser capaces de crear arte no entenderán
el arte. Considerarán su fracaso como creadores sólo como
un fracaso del mundo.Al no ser capaces de amar plenamente
creerán que tu amor es incompleto y entonces te
odiarán.Y su odio será perfecto como un diamante
resplandeciente como una navaja, como una montaña,
como un tigre, como cicuta. Su mejor arte.



lunes, 8 de abril de 2013

Imperfección - Havalina

Quiero no cansarme nunca de escuchar tu voz.
Quiero no tener que recordar cuán solo estoy.
Quiero no perderte y no saber adónde voy.
Quiero complacerme y mantener tu satisfacción.
Quiero no perderme pero sin saber en qué lugar estoy. 
Quiero destrozarme y contemplar la perfección. 
Quiero más, son los gajes del placer.



martes, 2 de abril de 2013

Carta a Madame de Blamont - Marqués de Sade

Pero qué nos importa la opinión de la 
gente fría, siempre que nuestras 
almas, más ardientes y más nobles que 
las suyas, sepan disfrutar de lo que 
ellos no perciben.