viernes, 4 de noviembre de 2011

Nada es lo mismo - Ángel González

Olvidemos el llanto y empecemos de nuevo,
con paciencia, observando a las cosas
hasta hallar la menuda diferencia que
las separa de su entidad de ayer y que
define el transcurso del tiempo y su
eficacia. ¿A qué llorar por el caído
fruto, por el fracaso de ese deseo
hondo,compacto como un grano de simiente?
No es bueno repetir lo que está dicho.
Después de haber hablado, de haber vertido
lágrimas, y silencio, sonreíd: nada es lo mismo.
Habrá palabras nuevas para la nueva historia
y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.


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