sábado, 5 de noviembre de 2011

El amante divaga - Luis Cernuda

Acaso en el infierno el tiempo tenga
la ficción de medida que le damos
aquí, o acaso tenga aquella desmesura
de momentos preciosos de la vida.
No sé. Más allá el tiempo, según
dicen, marcha hacia atrás, para irnos
desviviendo. Así esta historia nuestra,
mía y tuya (mejor será decir nada más
mía, aunque a tu parte queden la ocasión
y el motivo,que no es poco), otra vez
viviremos tú y yo (o viviré yo solo),
de su fin al comienzo.

Extraño será entonces pasar de los
principios del olvido a aquel fervor iluso,
cuando todo se animaba por ti, porque
vivías, y de ahí a la ignorancia de ti,
anterior a nuestro hallazgo. Pero en
infiernos, de ese modo, dejaría de creer,
y al mismo tiempo la idea de paraísos
desechara; infierno y paraíso,¿no será
cosa nuestra, de esta vida terrena a la que
estamos hechos y es bastante? Infierno
y paraíso los creamos aquí, con nuestros
actos donde el amor y el odio brotan juntos,
animando el vivir.

Y yo no quiero vida en la cual ya tú no
tengas parte: olvido de ti, sí, mas no
ignorancia tuya. El camino que sube y el
camino que baja uno y el mismo son; y mi
deseo es que al fin de uno y de otro, con
odio o con amor, con olvido o memoria,
tu existir esté allí, mi infierno y paraíso.


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