¿No es breve luz aquella
caduca exhalación, pálida
estrella, que en trémulos desmayospulsando ardores y latiendo rayos,
hace más tenebrosa la obscura
habitación con luz dudosa?
Sí, pues a sus reflejos
puedo determinar (aunque de
lejos) una prisión obscura,
que es de un vivo cadáver
sepultura, y porque más me
asombre, en el traje de fiera yace
un hombre de prisiones cargado
y sólo de la luz acompañado.
Pues huir no podemos, desde aquí
sus desdichas escuchemos;
sepamos lo que dice.
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