sábado, 13 de octubre de 2012

Horarios nocturnos - Joan Margarit

Acostado a tu lado, oigo los trenes.
Cruzan mi frente sus fugaces luces
rasgando el horror tibio de esta noche.
La pausa de silencio me deja una luz roja,
una nota sobre este pentagrama de
cables y de vías oscuras y brillantes.
Acostado a tu lado, oigo cómo se alejan
con el ruido más triste. Quizá me he
equivocado no subiendo a uno de ellos.
Quizá el último acierto sea -abrazado
a ti- dejar pasar los trenes en la noche.


lunes, 17 de septiembre de 2012

La inmortalidad de la nada - Ángel González

Todo lo consumado en el amor
no será nunca gesta de gusanos.
Los despojos del mar roen apenas
los ojos que jamás -porque te vieron-,
jamás se comerá la tierra al fin del todo.
Yo he devorado, tú me has devorado
en un único incendio.
Abandona cuidados: lo que ha ardido
ya nada tiene que temer del tiempo.


domingo, 9 de septiembre de 2012

Breverías - Francisco Álvarez

El muro de Berlín que te rodea
debe ser abatido pieza a pieza;
yo colaboraré en esa tarea,
pero el desmantelar tu fortaleza
debe empezar por rechazar la idea
de que es debilidad la gentileza.
Eres frágil…y ¿qué? Así es la rosa,
y entre las flores es la más hermosa. 


sábado, 7 de julio de 2012

Cotidiana - Mario Benedetti

La vida cotidiana es un instante
de otro instante que es la vida total
del hombre, pero a su vez cuántos
instantes no ha de tener ese instante
del instante mayor. Cada hoja verde
se mueve en el sol como si perdurar
fuera su inefable destino, cada gorrión
avanza a saltos no previstos como
burlándose del tiempo y del espacio,
cada hombre se abraza a alguna mujer
como si así aferrara la eternidad.

En realidad todas estas pertinacias son

modestos exorcismos contra la muerte,
batallas perdidas con ritmo de victoria,
reos obstinados que se niegan a notificarse
de su injusta condena, vivientes que se
hacen los distraídos.

La vida cotidiana es también una suma 

de instantes, algo así como partículas de 
polvo que seguirán cayendo en un abismo, 
y sin embargo cada instante, o sea cada 
partícula de polvo es también un copioso 
universo con crepúsculos y catedrales y 
campos de cultivo y multitudes y cópulas y 
desembarcos y borrachos y mártires y colinas
y vale la pena cualquier sacrificio, para que 
ese abrir y cerrar de ojos abarque por fin el 
instante, universo, en el que con una mirada 
no se avergüence de su reveladora,efímera, 
insustituible luz.


lunes, 2 de julio de 2012

El mito de Ícaro - Álvaro García

La meta es como un túnel, se nutre de tiniebla. 
Lo propio de las alas es quemarse
cinco minutos antes de llegar hasta el sol.
Toda meta es un túnel que te absorbe,
es una oscuridad que se alimenta
de tu propia sustancia y de tu olvido,
y ese modo de muerte que es el conseguir.

Cuando uno logra un fin se queda triste.
La meta se lo traga. Mejor ser el mejor

sin beso de champán, sin aureola.
Y el sueño se ha quemado en su inminencia,
como sabiendo que vencer es chusco.
Tus sueños se han quemado de pura lucidez.


sábado, 16 de junio de 2012

La sombra - Luis Cernuda

Al despertar de un sueño, buscas
tu juventud, como si fuera el cuerpo
del camarada que durmiese
a tu lado y que al alba no encuentras.
Ausencia conocida, nueva siempre,
con la cual no te hallas. Y aunque acaso
hoy tú seas más de lo que era, el mozo ido,

todavía sin voz le llamas, cuántas veces;

Olvidado que de su mocedad se alimentaba
aquella pena aguda, la conciencia de tu vivir
de ayer. Ahora, ida también, es sólo
un vago malestar, una inconsciencia
acallando el pasado, dejando indiferente
al otro que tú eres, sin pena, sin alivio.


martes, 1 de mayo de 2012

Parlez-moi d'amour - Lucienne Boyer

Parlez-moi d'amour
Redites-moi des choses tendres
Votre beau discours
Mon cœur n'est pas las de l'entendre
Pourvu que toujours
Vous répétiez ces mots suprêmes :
"Je vous aime"

Vous savez bien
Que dans le fond je n'en crois rien
Mais cependant je veux encore
Écouter ce mot que j'adore
Votre voix aux sons caressants
Qui le murmure en frémissant
Me berce de sa belle histoire
Et malgré moi je veux y croire


Il est si doux
Mon cher trésor, d'être un peu fou
La vie est parfois trop amère
Si l'on ne croit pas aux chimères
Le chagrin est vite apaisé
Et se console d'un baiser
Du cœur on guérit la blessure
Par un serment qui le rassure.